Técnica: Grafito acuarelable. Collage sobre papel de algodón.
Fecha: 2025
Dimensiones: 37 × 30 cm + marco
Precio: 700 € impuestos excl. Enmarcación incluida.
Esta obra se mostró por primera vez en la exposición colectiva “Anatomías del desasosiego”, dentro del Festival ACRO 2025, Villanueva del Rosario (Málaga). Ver la exposición➔
“Con esta obra quiero homenajear, sobre todo, al oficio de José Hernández como engendrador de criaturas absurdas a través del arte del dibujo. Doy prioridad a la representación de lo onírico, de identidades falsas, o quizás verdaderas, en formas de lo monstruoso o la máscara que esconde una entidad y a la vez nos la revela. Mi obra tiene el mismo antecedente y argumentario que José Hernández, de representar la otredad como una de las más bellas manifestaciones del ser. La fealdad no deja de ser la máscara de aquello que se separa, lo grotesco como estado de rebeldía y rechazo ante lo constituido y normativo. Esa belleza efímera que se sustenta en la nada, la que es abrazada con facilidad por una sociedad lisérgica, yonquis del brillo y lo sacaroso.
Abogo, como José Hernández, por aquello que anda escondido en los límites, en la bestia desdibujada, abandonada por el hombre. Allí, donde se esconde, podemos descubrir nuestras imperecederas manifestaciones como creadores. Enaltecemos al monstruo, no como personificación del instinto primitivo, sino como el ser emocionalmente relegado, y que desea alzar la voz con colores neutros, de manchas sucias y trazos quebrados.”
Ismael Pinteño
Técnica: Grafito acuarelable. Collage sobre papel de algodón.
Fecha: 2025
Dimensiones: 37 × 30 cm + marco
Precio: 700 € impuestos excl. Enmarcación incluida.
Esta obra se mostró por primera vez en la exposición colectiva “Anatomías del desasosiego”, dentro del Festival ACRO 2025, Villanueva del Rosario (Málaga). Ver la exposición➔
“Con esta obra quiero homenajear, sobre todo, al oficio de José Hernández como engendrador de criaturas absurdas a través del arte del dibujo. Doy prioridad a la representación de lo onírico, de identidades falsas, o quizás verdaderas, en formas de lo monstruoso o la máscara que esconde una entidad y a la vez nos la revela. Mi obra tiene el mismo antecedente y argumentario que José Hernández, de representar la otredad como una de las más bellas manifestaciones del ser. La fealdad no deja de ser la máscara de aquello que se separa, lo grotesco como estado de rebeldía y rechazo ante lo constituido y normativo. Esa belleza efímera que se sustenta en la nada, la que es abrazada con facilidad por una sociedad lisérgica, yonquis del brillo y lo sacaroso.
Abogo, como José Hernández, por aquello que anda escondido en los límites, en la bestia desdibujada, abandonada por el hombre. Allí, donde se esconde, podemos descubrir nuestras imperecederas manifestaciones como creadores. Enaltecemos al monstruo, no como personificación del instinto primitivo, sino como el ser emocionalmente relegado, y que desea alzar la voz con colores neutros, de manchas sucias y trazos quebrados.”
Ismael Pinteño